Una vida con amigos es una vida con sentido
Sandra de Andrés Fernández, Programa de Voluntariado y Prácticas de Fundación Aprocor.
La soledad no deseada es el gran mal de nuestro tiempo. Afecta a muchas personas, con diferentes realidades y de forma más o menos recurrente a lo largo de toda la vida. Para una gran mayoría de personas con discapacidad intelectual el sentimiento de soledad es algo presente en sus vidas desde la infancia. Muchas de ellas señalan como momentos de gran tristeza haberse sentido solas en la escuela. “No tengo amigos, estoy sola” nos decía María lamentando la dificultad para establecer relaciones con los compañeros de trabajo.
Resulta paradójico ya que es frecuente que las personas con discapacidad, al depender de otros, suelen estar siempre acompañadas de su familia o de profesionales pagados. Parece claro que es necesario algo más. Como seres sociales necesitamos vincularnos con quienes compartimos intereses, espacios y afectos. Necesitamos contacto, relación y disfrute.
En la pandemia, especialmente en los meses más duros del confinamiento, constatamos la necesidad de conectar con nuestra familia, amigos y vecinos. Fue entonces cuando se evidenció que muchas personas no tenían a nadie con quien hablar, nadie a quién llamar.
Esa realidad para muchas personas nos hizo darnos cuenta de que para tener vidas con sentido era necesario contar con otros y compartir con ellos las dificultades y alegrías del día a día. Desde Fundación Inclusión y Apoyo Aprocor establecimos como prioridad disponer de una línea transversal de apoyo a las relaciones personales, con el objetivo de aumentar y mantener una buena red en la vida de las personas con discapacidad intelectual a las que apoyamos.
Partíamos de la premisa de que hay tantas experiencias de amistad como personas habitan el planeta. Llevábamos tiempo trabajando para ayudar a identificar los mapas de relaciones de las personas con discapacidad intelectual a las que damos apoyo. Más de 200 personas ya han identificado cuál es su red y han definido algunas acciones para mantenerla o aumentarla.
Queríamos dar un paso más, por ello convocamos a un grupo diverso de personas interesadas en profundizar más sobre esta cuestión. Familiares, personas con discapacidad, voluntarias y profesionales de apoyo de diferentes servicios nos reunimos por primera vez en octubre de 2020 y en aquel encuentro compartimos el significado que para cada una tenía la palabra “amistad” y nuestra preocupación por dar respuesta a esta necesidad que cada vez más personas manifestaban “¿cómo lograr tejer una red de amistades verdaderamente significativa?”.
El grupo decidió partir de sus propias experiencias y vivencias, y pasamos muchos meses indagando en nuestras relaciones de amistad, reflexionando sobre lo que nos aportan nuestros amigos, por qué los elegimos o nos eligen, qué buscamos en un amigo, cómo los hemos mantenido a lo largo del tiempo o cómo y dónde conocemos a personas nuevas durante la edad adulta.
Buscamos también respuestas a estas cuestiones en el mundo del arte, la literatura, la música y el cine, y así constatamos su trascendencia y significación a lo largo de la historia.
El proceso de reflexión ha cambiado la mirada de todos los que han participado. Nos igualaron y disiparon la idea de que profesionales, voluntarios y familiares eran los que tenían el rol de ayudar a las personas con discapacidad para hacer amigos. Vimos que todos teníamos experiencias que compartir, buenas y malas, y tuvimos la necesidad de contarlo a más personas y recoger sus opiniones. Pusimos en marcha un experimento sociológico casero y nos atrevimos a preguntar a nuestros amigos y amigas ¿por qué somos amigos/as?, queríamos explicitar lo que tantas veces dábamos por supuesto.
Recogimos muchas más respuestas de las que nos esperábamos, además de sonrisas, anécdotas y alguna que otra lágrima sincera de emoción y agradecimiento, por qué no decirlo. Reflexionamos sobre el feedback recibido y observamos que todas tenían en común el respeto hacia las diferentes formas de ser y la ideología de cada una, esto nos llevó a pensar que las relaciones de afecto son más fuertes que las circunstancias vitales que rodean a cada persona. La discapacidad, las pérdidas, o las dificultades muchas veces unen y consolidan las relaciones.
En la mayor parte de las respuestas se hacía referencia a muchas anécdotas, a momentos juntas, a vidas compartidas, y concluimos en que era necesario “gastar” tiempo con nuestros amigos y amigas de cara a afianzar la amistad. Robin Dunbar, antropólogo de nuestro siglo, puso cifra al tiempo que se requiere para convertirse en un buen amigo: “lleva unas 200 horas de inversión pasar de ser un extraño a ser un buen amigo. Lo que confirma que tener amigos es caro en términos temporales.”1
Nosotras afirmamos que tener amigos nos hace personas mucho más ricas. Como decía José Mujica "Los Aimara dicen que pobre es el que no tiene comunidad y yo cada vez tengo más comunidad, tengo más amigos en el mundo, cada vez estoy menos solo y esa es la mayor riqueza que se puede tener en la vida."2
De forma paralela, en febrero de 2021, formamos un grupo de reflexión abierto a todas aquellas personas que quisieran pasar un rato en la mañana del viernes compartiendo y construyendo conocimiento en torno a este tema. A través de diferentes dinámicas hemos indagado en nuestra red de relaciones en las diferentes etapas vitales, y quien quiso grabó un vídeo, mostró fotos o invitó a sus amigos a participar en el grupo. Así conocimos muchas historias de amistad y lo que las ha hecho ser únicas y en muchos casos, perdurar en el tiempo. Recordamos juntos canciones que nos evocaban momentos con amigos y viajes y lugares que para nosotros tienen sabor a amistad. Hicimos listas con los sitios en los que nos resulta más fácil conocer gente nueva, qué esperamos de un amigo y qué se espera de nosotros si queremos que nos llamen buenos amigos.
Desde que iniciamos estos grupos sus miembros han ido cambiando, muchos se han sumado gracias al boca a boca, y además se han ido retroalimentando y creciendo juntos. Aunque son independientes, a ambos les han llegado las conclusiones que han ido surgiendo, las historias de amistad que han salido a la luz, los textos, fotos y vídeos que nos han llamado la atención. Las personas con discapacidad que han participado en estos grupos destacan que los “viernes de amistad” les han servido para conocer a gente nueva, reencontrarse con antiguos compañeros, sentir que forman parte de un grupo, tener un sentimiento de pertenencia que antes no existía. Dicen que este grupo les ha ayudado a reflexionar sobre distintos aspectos de la amistad y a conocerse más y mejor.
Poco a poco se ha ido extendiendo a lo largo y ancho de la Fundación el regusto por hablar de amistad. Cada vez más personas tienen puesta la mirada en sus amigos, en conocerlos, en identificarlos, en mantenerlos. Y sobre todo, cada vez más personas solicitan apoyo para pasar más tiempo y cuidar mejor la relación con sus amigos. En nuestro ámbito de trabajo esto se traduce en más de 150 acciones relacionadas con la amistad que se encuentran en proceso y más de 200 mapas de relaciones que revelan información muy valiosa para proporcionar los apoyos teniendo presentes a las personas que cada uno considera importantes en su vida. *3
Sabemos que la amistad se cuece a fuego lento, que precisa de muchos ingredientes y que estos a veces no son fáciles de encontrar o cultivar. Sin embargo, tenemos la convicción de que con los apoyos necesarios podemos encontrar más oportunidades para conocer y afianzar relaciones de amistad que nos aseguren una vida más rica y con sentido.
1* Guilayn, P. Julio 18, 2021. Demostrado: Cuando te enamoras pierdes dos amigos. ABC, XL Semanal.
2* Mario Mazzeo. (2002). Charlando con Pepe Mujica: con los pies en la tierra. Uruguay:Ediciones Trilce.
3* Datos extraídos de la herramienta para la gestión de los planes personales de Fundación
Inclusión y Apoyo Aprocor: 4P a fecha febrero 2022.
Este atrículo ha sido elaborado gracias al trabajo de los Grupos para contribuir a las relaciones personales significativas de Fundación Aprocor.