Historia de una campaña


Agustín Matía, director gerente de DOWN ESPAÑA

En 2014 COORDOWN (hermana asociación italiana de síndrome de Down, miembro de la asociación europea EDSA) lanzó su campaña “Querida futura mamá” con motivo del Día Mundial de SD de este año. La campaña (excelente) lanzaba un mensaje de plenitud, autonomía y de satisfacción con sus vidas (protagonizado por quince personas con síndrome de Down) dirigida a futuras madres con hijos con síndrome de Down, en la cual se les apelaba a no temer temores sobre el tipo de vida que iban a tener. El vídeo puede verse aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Ju-q4OnBtNU 

En Francia la campaña fue emitida por la fundación científica Jerôme Lejeune, consiguiendo que la misma fuera emitida durante varias semanas como publicidad gratuita por tres TV nacionales francesas (M6, D8 y Canal+) con gran impacto. Desgraciadamente se plantearon varias denuncias (por parte de particulares y asociaciones) al CSA-Conseil supérieur de l’audiovisuel órgano francés que regula la comunicación audiovisual en el país. En dos comunicaciones (junio y julio de 2014) el CSA reconoció la contribución positiva a la lucha contra la estigmatización de las personas con discapacidad, pero recomendó a las televisiones del país que no volvieran a emitir mensajes similares como publicidad, al interpretar que su emisión había sido inadecuada. Su interpretación fue que el mensaje de la campaña podía resultar ajeno al interés general (criterio para toda la publicidad emitida en Francia) por entender que daba un mensaje ambiguo de presión a la mujer embarazada en el momento de la decisión sobre su embarazo (y de malestar en caso de haber decidido abortar), y por lo tanto rompía la neutralidad esperable de una comunicación basada en el interés general. 
 
El dictamen fue recurrido al Consejo de Estado francés, el cual (en 2016) resolvió que aunque la presentación de un punto de vista positivo sobre la vida personal y social de jóvenes con síndrome de Down responde a un objetivo de interés general, el CSA había aplicado correctamente el derecho francés, ya que su interpretación de que la campaña confronta “la elección de vida personal” de la mujer embarazada (en el momento de ejercer o no su decisión respecto al posible aborto) era correcta ya que implicaba que la misma excedía el interés general que se la debía suponer.
 
Tras esta decisión, en 2017 se realizó una apelación al TEDH-Tribunal Europeo de Derechos Humanos que recientemente ha emitido resolución, no admitiendo a trámite la solicitud, interpretando que los apelantes no habían podido argumentar ser víctimas directas (en el marco establecido en la Convención europea de Derechos Humanos) y haber sufrido los efectos directos de la medida en cuestión (existe numerosa jurisprudencia del Tribunal en apelaciones parecidas) teniendo en cuenta que además la campaña había sido realmente emitida en el tiempo previsto. 
 
La historia de esta campaña recoge varios elementos realmente relevantes. Por una parte, es mala noticia que el TEDH no haya podido entrar a valorar la situación (una interpretación europea sobre los alcances del “interés general” en la comunicación pública y sobre si un mensaje positivo dirigido a la mujer embarazada puede ser invasivo, hubiese sido de mucha utilidad).
 
En segundo lugar la campaña aborda la situación de la comunicación adecuada a la mujer embarazada, en el momento en que pueda tener un diagnóstico sobre la probabilidad de tener un hijo con síndrome de Down. Aunque es cierto que el sentido de la campaña era aportar un mensaje sobre el derecho a la felicidad y al bienestar de las personas con síndrome de Down (la propia COORDOWN así lo ha recordado en una nota aclaratoria: (https://www.coordown.it/dear-future-mom-coordown-rifiuta-ogni-tipo-di-strumentalizzazione-della-campagna/ ), es evidente también que al mencionar a la futura mujer embarazada se lanzaba un mensaje sobre la decisión de seguir adelante o no con el mismo. 
 
Los distintos países y sociedades regulan sus legislaciones sobre aborto de forma diferente y con valoraciones distintas sobre el mismo. Sin embargo, tendría que existir un criterio común sobre la neutralidad de la información que se aporta a la mujer embarazada o a la pareja, en el momento de la decisión (algo que la profesión médica tendría que apuntar para no caer tan fácil en prácticas eugenésicas). Que la información deba ser NEUTRA, VERAZ, OBJETIVA y AJUSTADA a la situación/conocimiento de la mujer embarazada tendría que ser un objetivo universal, da igual el país y la legislación existente. Sinceramente, no parece que esta campaña rompa ese principio de neutralidad, ya que manifestar a la futura madre que las vidas de las personas con síndrome de Down son humanamente dignas y plenas, es una realidad (como bien conocemos nosotros). Suponer lo contrario, en el fondo, implica considerar a las personas con síndrome de Down como indignas de vivir (por motivo de su discapacidad intelectual) o vidas menores que no compensan las dificultades inherentes a su condición.
 
Por último, un tercer punto no menor. La campaña inevitablemente tocaba la comunicación pública relacionada con el aborto (algo que en el síndrome de Down conocemos y vivimos directamente desde siempre… recordemos que el nº total de nacimientos de personas con síndrome de Down en el mundo sigue reduciéndose); y eso explica el impacto, el debate y la amplia respuesta/utilización que ha tenido en muchos medios de comunicación.
 
Sin embargo, que se hable del síndrome de Down para defenderlo no es una buena noticia, si para ello se malinforma o se argumenta con explicaciones erróneas o con valoraciones sesgadas que en el fondo lo que están buscando es reforzar campañas anti-aborto (legítimas) pero que pretenden mezclar el síndrome de Down con otros intereses (políticos, religiosos o similares). 
 
Cuando abogamos por una información neutra y veraz para que una futura madre entienda cómo debe ser la vida en plenitud de un ser humano con síndrome de Down, también debemos abogar para conseguir que la información pública no sea manifiestamente tendenciosa o manipulada, como ha sido el caso. En estas semanas (al igual que en el año 2014) hemos visto demasiados artículos o noticias que criticaban la prohibición de la campaña (falso), o que mencionaban que las personas con síndrome de Down no podían presentarse públicamente como personas felices o satisfechas. Como ya hemos explicado antes, la historia de esta campaña no iba de eso y exagerar o falsear la información no parece un buen camino a seguir.
 
La lucha por la dignidad, la no discriminación y el derecho a la vida de las personas con síndrome de Down, no necesita este tipo de manipulaciones para ser defendida. Todos nosotros, como ciudadanos de a pie, tenemos que aportar nuestra sensatez y nuestro sentido crítico para que estas interpretaciones interesadas no sean mayoritarias y no cuenten con nuestra difusión y por lo tanto con nuestra colaboración indirecta.   
 

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